A veces intentas ir con cuidado para no perder tu camino, pero de pronto, sin darte cuenta, algo cambia y debes correr rápido, atravesar todo lo que está en medio para poder salir. Cuando finalizas la carrera, te das cuenta que perdiste tu camino, que ahora estás en otro. A lo lejos, ves a aquella gente que te acompañaba, intentas volver hacia ellos, pero ya es tarde, por mucho que lo intentes no lo conseguirás. Cierras los ojos y dejas que una lágrima recorra tu rostro, "no importa", te dices a ti misma, "algún día volveré con ellos", piensas. Y sin darte cuenta, ellos ya no estarán, no más.
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